martes, mayo 17, 2005

Oligarquía Política

Leyendo estos días uno de mis blogs favoritos, http://www.votoenblanco.com, me llamó la atención uno de los temas que se comentaba, la falta de responsabilidades políticas en España. Los ejemplos son muchos, pero lo grave es que todos ellos no son sino el síntoma de un grave fallo del sistema: La existencia de un reducido grupo de personas interpuestas entre la soberanía popular y los representantes de la misma, de manera que sus decisiones condicionan quiénes pueden y quiénes no llegar a alcanzar un cargo electo. Estas personas son las directivas de los partidos políticos y el medio del que disponen para hacerlo es la confección de las listas electorales. ¿Cómo va a exigir responsabilidades, cómo va a enfrentarse un diputado al dirigente de su partido si sabe que con ello lo único que va a conseguir es que en las próximas elecciones otro ocupe su lugar?. "El que se mueve no sale en la foto". Yo no sé al resto, pero a mí me causa una gran vergüenza democrática el ver a las esposas de los dirigentes ocupando puestos de diputadas o concejales sin verdaderos merecimientos propios.
Nuestros políticos viven muy bien y todos ellos aspiran a "hacer carrera" con su actividad pública; ello no es en sí mismo negativo, han existido muchos que, como W. Churchil hicieron del servicio público su vida y su honra. Lo verdaderamente nefasto es que en un sistema representativo los cargos electos deban su lealtad no a los ciudadanos, sino a la oligarquía política que decide la composición y el orden de las listas electorales.
Nuestra democracia no funciona como debiera, las directivas de los partidos políticos han usurpado un poder que no les corresponde. Es necesaria una reforma en profundidad del sistema electoral empezando por abrir las listas, obligar a los partidos a que las elaboren de forma más democrática, dando cabida a distintas corrientes de opinión y haciéndoles presentar más candidatos que puestos se elijan para que los ciudadanos podamos escoger incluso dentro de cada partido; más adelante se podrá conseguir la definitiva eliminación del sistema de listas, estableciendo circunscripciones unipersonales, más pequeñas y por tanto más próximas a los electores, en las cuales el dinero necesario para campañas no será tanto (reduciendo la influencia del poder financiero), la publicidad masiva no será determinante (y por tanto el apoyo de los grupos mediáticos no será tan necesario) y el candidato no se sentirá atado más que por sus compromisos ante los votantes.